
Sus orígenes se remontan a finales del siglo XIX. Se inició entonces un programa de crianza en Alemania que dio como resultado el Pastor Alemán y se expuso por primera vez en Hannover en 1882. Fruto de cruces entre pastores de Turingia y Wurttenberg, fue creado para guarda y protección de los rebaños de carneros contra los lobos.
Una frase hecha dice que el perro de pastor alemán ‘no es el primer mejor perro en nada, pero es el segundo mejor en todo’.
Aunque no es exacta, como todas las generalizaciones, se acerca bastante a lo real. De hecho, se pueden encontrar razas que superan al pastor alemán en alguna cualidad específica (algunas tienen mejor olfato, otras pueden ser más resistentes y otras pueden desenvolverse mejor en el agua), pero ninguna tiene tan gran nivel de versatilidad ni es capaz de hacer de una forma tan excelente todas las cosas que son capaces de hacer los pastores alemanes.
De hecho, es un trabajador nato, afectuoso con la familia, excelente guardián, paciente y protector con los niños. Valentía, abnegación y fidelidad son tres virtudes que caracterizan a este magnífico perro. No en vano, es una de las razas más populares del mundo.
Se trata de un animal fuerte, ágil, muy musculado y lleno de vida. Debe ser y parecer bien equilibrado, más largo que alto, de cuerpo profundo y con un contorno de curvas suaves. Además, debe ser consistente y no delgado.
La altura de los machos oscila entre los 60 y los 65 centímetros y la de las hembras entre 55 y 60. En cuanto al peso, los machos deberán estar entre los 35 y los 40 kilos y las hembras entre 25 y 30.
La forma ligeramente alargada del Pastor Alemán corresponde perfectamente a su naturaleza de trotador muy resistente. Tiene una estructura enjuta, robusta y muy musculosa, con una expresión que debe denotar gran inteligencia, vivacidad y temperamento. Estas son las características más destacadas de la raza.
El Pastor Alemán debe ser accesible, tranquilo, mostrar confianza y mantener una actitud reposada pero, cuando lo exige la ocasión, debe estar alerta y ansioso. Es un animal muy valiente, alegre, obediente, equilibrado, leal y afectuoso con el dueño, además de ser un perro tolerante con los otros animales y fácilmente adiestrable.
En cuanto a su temperamento y comportamiento, el Pastor Alemán es equilibrado, con nervios firmes, seguro de sí mismo, totalmente desenvuelto y, excepto cuando está provocado, totalmente benigno; al mismo tiempo debe ser atento y fácil de entrenar. Debe poseer valor, instinto de combate y rudeza para poder ser apropiado como compañero, guardián, perro de protección, de servicio y de pastor.
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