domingo, 9 de noviembre de 2008

Bullterrier

El Bullterrier tiene su origen en Gran Bretaña, cuando en el siglo XVII, se comenzó a cruzar diversas razas de terrier con el objetivo de crear perro de lucha. A esas razas se añadió el English Toy Terriers y Whippets, para dar mayor fuerza, agilidad, rapidez y ferocidad.

Aproximadamente en el año 1860 se intentó refinar la raza incorporando cruces con English White Terrier y, posiblemente, con Dálmata y Pointer español. El resultado fue un perro de color blanco, muy musculoso y dotado de una cabeza muy bien definida. Además, poseía las patas más cortas que las de sus antecesores. Posteriormente, en la década de los 20 del presente siglo, se introdujo un toque de color en el pelo con el fin de evitar la tendencia a la sordera de las razas albinas.

El Bullterrier es un perro procedente de Inglaterra que, aunque posee un aspecto fiero y temible es amable y cariñoso con adultos y niños. No obstante, esta raza requiere de una firme educación ya que, debido a su fuerza física, puede constituir un peligro para otros animales de su especie.

Este perro es definido como el gladiador de la raza canina por su valor y su fuerza. No en vano, en el pasado fue empleado como guardián de las ovejas y como cazador de ratas, para convertirse después en un perro de compañía con capacidad suficiente para defender hogares y personas.

Esta raza de perro posee una estatura de entre 36 y 39 cm. y un peso de entre 23,5 y 29 Kg. En cuanto a las características de su cuerpo, éste es un animal fuerte y potente, lo cual se refleja especialmente en su cabeza, que tiene una forma ovalada y larga, sin stop.

Asimismo, sus mandíbulas son muy potentes, con mordida de tijera, y sus dientes suelen ser sanos y regulares. Continuando con la zona facial, los ojos del Bullterrier son oscuros y pequeños, en forma de almendra. La distancia desde la punta de la nariz hasta los ojos, debe ser mayor que la que hay desde los ojos a la parte superior del cráneo. Por su parte, las fosas nasales se presentan bien desarrolladas y el maxilar sólido y vigoroso.

El Bullterrier tiene un temperamento equilibrado y obediente. Además, es muy amigable y cariñoso con el hombre, a pesar de ser muy testarudo. Así será un perro fiel y leal con sus amos, si cuenta con cariño. De lo contrario, se puede mostrar agresivo e incluso puede suponer un peligro para otros perros.

Además, esta raza se caracteriza por tener una enorme confianza en sí mismo y por ser muy protector con quienes le rodean. No es muy dado a provocar peleas sin motivo aparente, pero no hay que olvidar que en tiempos anteriores fue utilizado para el combate, por lo que si se le incita a pelear lo hará sin vacilaciones.

Para evitar un comportamiento agresivo, es necesaria una educación severa desde la más temprana edad del perro, ya que éstos muestran su fuerte temperamento desde entonces, provocando peleas entre sí, pudiéndose provocar serias heridas. Por ello, si se le ofrece una equilibrada mezcla de cariño y educación, el Bullterrier será un perro de compañía muy sensible, capaz de adaptarse al estado de ánimo de su amo, y muy cariñoso con los niños.

No obstante, no es recomendable dejar a esta raza a solas con niños menores de 8 años, porque puede hacerles daño, no intencionadamente, sino por su enorme fuerza que a veces no puede controlar.

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