
Su nombre proviene de la palabra inglesa ‘woodcock’, que significa 'becada' (un tipo de ave que cazaba con frecuencia), fue en el pasado un perro excelente para la caza, por su tenacidad y su habilidad para desenvolverse en ambientes difíciles, así como por su destreza a la hora de atrapar la pieza sin provocarle ningún daño.
Las primeras noticias sobre los Spaniels se remontan al año 1300, descritos por Gaston Phebus. 500 años más tarde se produjo la diferenciación en siete razas diferentes: el Clumber, el Sussex, el Springer de Gales, el Springer inglés, el Field, el Irish Water Spaniel y el Cocker. Inglaterra reclama el origen de estos perros, sin embargo, parece ser que el término ‘Spanyell’ se le dio en 1100 a un perro que fue importado de España al Reino Unido.
Fue a principios del siglo XIX cuando se le aplicó en Inglaterra el nombre de Cocker Spaniel o Cocker. Estos perros fueron muy apreciados en Devon y Gales por su pequeño tamaño, que favorecía su movilidad por la baja vegetación de estas áreas.
Su comportamiento, determinado genéticamente y por las actitudes adquiridas desde sus orígenes, es el de un perro no conflictivo sino bueno, dulce y afectuoso. Además, se caracteriza por ser un gran amigo de los hombres en general, y de los niños en particular. Asimismo, se observa en su comportamiento la cualidad de la obediencia y el respeto hacia las órdenes recibidas.
Por el hecho de haber sido educado para la caza, si se observa su comportamiento en el campo se percibe como fija su atención en toda especie de animales, debido a su inquietud y su instinto.
Esta raza tiene una gran facilidad para adaptarse al entorno, ya sea en el hogar o en el campo. Su carácter no es agresivo, por lo que es habitual ver esta raza de perro, una de las más vendidas tanto en España como en resto de Europa, en nuestra vida cotidiana.
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